Carta de un maestro extremeño mandado forzoso a un pueblo de Cataluña

Escola de nens de Sant Pere de Vilamajor

Ahir vaig rebre un correu electrònic inesperat: d’un mestre jubilat extremeny! Qui era? Ni més ni menys que el senyor Lucas Lorenzo, que fou professor fa gairebé 50 anys on ara hi ha la Mongia just on ara jo faig d’informador. Quina casualitat! 😀 De seguida vaig avisar a la meva mare i li vaig llegir. Ella encara se’n recordava! Fins i tot un cop que va anar a Càceres va intentar trobar-lo i jo sense saber-ho! Després de tants anys d’haver marxat del seu destí “forçat” a Sant Pere de Vilamajor, aquell jove mestre encara se’n recorda del poble, la seva gent i de com el van acollir.

El correu diu així:

Hola, Geni:

En primer te pido disculpas por no escribir en catalán, aunque después de 43 años de haberme venido de Barcelona, después de haber permanecido allí solamente 4 cursos escolares, desde el 1965 hasta 1969, que tú ni habías nacido, aún soy capaz de traducir y comprender del orden del 80 % del catalán.

Seguramente te sorprenderá que me ponga en contacto contigo, pero, como he visto que eres muy activo y quieres mucho a tu pueblo, he decidido hacerlo porque soy Maestro Nacional ( jubilado ) y cuando aprobé las oposiciones en Cáceres, pues, soy nacido en un pueblo de esta provincia: Torrecillas de la Tiesa, me mandaron forzoso a, nada menos, que a tu pueblo. En aquella época era San Pedro de Vilamajor ” carrer y braç de Barcelona”. Ya he visto que la evolución ha sido impresionante. Yo fui soltero y me hospedaba en una casa de la plaza, cerca de la iglesia y la escuela. Sólo estábamos una maestra de Cardedeu, para las niñas y yo, para los niños. En mi clase había 18 niños de 6 a 12 años, la mayor parte procedentes de las masias próximas. Te voy a detallar los componenetes de la familia en donde me hospedé. Los padres se llamaban Juan y María y tenían un hijo, el mayor Juan y dos hijas: Nuria y Carmen. Ellos tenian la centralita de teléfonos, comercio y bar y mataban un cerdo casi todos los jueves del año, para hacerlo butifarra y llevarla a vender a Barcelona, sobre todo a los veraneantes y visitantes que se desplazaban hasta San Pere de Vilamayor, a coger caracoles, setas y otras cosas. Estando yo allí inauguraron una cafetería con habitaciones para dormir en la planta de arriba. También vivía el padre de la señora María, ya muy mayor y que preparaba las setas con ron de maravillas y se fumaba caliqueños sin parar. Si alguno de los familiares que te comento estuvieran viviendo en ese pueblo, me gustaría que en alguna visita que hicieras, les comentaras que aún les recuerdo con mucho cariño y sigo muy agradecido de lo bien que me trataron todos.

He utilizado este medio porque no he sido capaz de hacer un comentario a través de tu blog ni en facebook. Perdona otra vez por haberme extendido tanto y recibe un cordial y afectuoso saludo de

Lucas Cerezo Mendoza. Adeu y bona nit.

Evidentment, li he contestat de seguida, li he dit que encara el recordaven i enyoraven i que sí coneixia la gent que el va acollir, la fonda de can Pau era avui un restaurant i els ho faria saber.

💡 Si algú de vosaltres recorda al professor Lucas Cerezo, el va tenir de professor o sap d’algú que li va fer de mestre, us pregaria que li féssiu saber que ell encara us recorda amb estima. 🙂

Només per coses com aquesta, ja val la pena dedicar hores i hores en aquest bloc! 😉

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